
Capítulo 3;
Sobre la magia y sus implicaciones
Por Cormac Sheridan, profesor de historia del cuadrante de escribas
Ha de entenderse, cuando se habla de la magia tal y como la conocemos, o de cualquier otro tipo de artes místicas, que cualquier intento de convocar la energía arcana que emana de la tierra, el mar o el cielo acabará inevitablemente en la muerte de un usuario inexperto y poco preparado. “El precio de la magia es la sangre del jinete” reza un viejo proverbio, un principio que se inculca desde el primer momento en que un cadete se vincula a un dragón, y que todo futuro jinete debe adoptar como mantra.Los “sellos” son la impronta de los dragones sobre la materia humana. Todo jinete que se haya vinculado a un dragón posee una marca en la piel de origen mágico, una “reliquia” a través de la cual se canaliza la energía arcana proveniente de estas criaturas. Los dones que estos proporcionan a los jinetes varían entre ellos, así como la posición de las runas “tatuadas” en el cuerpo del usuario y la forma que adquieren.
Todo lo que se sabe sobre los sellos es a través de experiencias propias de jinetes presentes y pretéritos, puesto que los dragones son celosos a la hora de compartir sus secretos, especialmente en cuanto a la naturaleza intrínseca del vínculo entre su especie y la raza humana.
Ya que incluso los hechizos más sencillos requieren energía, y gran parte del entrenamiento posterior a la mencionada unión se centra en aumentar las capacidades físicas y mentales de los cadetes.
De entre la miríada de talentos otorgados por los dragones, el don que esgrimen los “reparadores” es el más raro de todos, y a la vez el más preciado. Por el contrario, la telepatía está considerada magia prohibida, y aquellos que tienen la desgracia de recibir tal poder no reciben otra cosa que una sentencia de muerte.
Durante la Trilla, la brutal prueba que todos los cadetes deben pasar para vincularse a un dragón, ocurre en ocasiones que alguno sea rechazado por no ser considerado lo bastante fuerte, hábil o no verse preparado. Se también tiene constancia de casos inusuales en los que un cadete fallece al intentar vincularse a un dragón, ya sea por un fallo en el proceso o por tratar de forzar a una criatura infinitamente más poderosa.
Prólogo;
“Dragones: ensayo sobre su cultura y política.”
Por Moira Higgins.
La de los dragones es, hasta nuestros días, una sociedad envuelta en misterio. Son criaturas enigmáticas por naturaleza, y rara vez desvelan sus secretos a no ser que la situación lo apremie. Este hermetismo sobre su cultura y sus leyes no es nuevo, pues se remonta a los albores de su vínculo con la raza humana, y aunque se tiene la certeza de que hacen partícipes de su mundo a sus jinetes, la información actual es escasa cuanto menos.
El “Empíreo” se menciona en numerosas, aunque inconclusas ocasiones en cuanto a la organización política de los dragones. La teoría más aceptada entre los eruditos es que se refiere a un cónclave en el cual se discutirían desde los temas más triviales hasta los de mayor calado en su sociedad. Si esta asamblea se celebra presencialmente es del todo incierto, ya que los dragones tienen la capacidad de comunicarse telepáticamente incluso a grandes distancias.
En cuanto a la estratificación social de estas criaturas, es bastante probable que se base en la edad y experiencia antes que por poder. Los textos más antiguos referentes a este aspecto datan de antes de la Gran Guerra, y hablan sobre una deferencia mayor, por parte de los jóvenes hacia los más ancianos y sabios, que entre los de una edad similar.
El número de dragones vivos en la actualidad es desconocido; las estimaciones van desde unos pocos cientos a más de diez millares. Desde este ensayo se desaconseja cualquier intento de acotar dicha cifra por métodos de observación directa, pues los territorios ocupados por dragones están fuertemente vigilados y los humanos tienen vetada la entrada.
El Valle es una zona sagrada para los dragones, hecho que se conoce pues es donde los dragones ponen sus huevos y donde viven sus crías, y se encuentra en las mismas montañas en las que se edifica Basgiath. Tan solo cuando se considera a una cría lo bastante grande para defenderse por sí sola, se la considera apta para vincularse a un jinete.
El número de dragones disponibles para vincularse cada año es variable y limitado; la razón para ello es desconocida.
Capítulo 5;
“Sobre el reglamento en Basgiath y otros aspectos del día a día.”
Por Fiona O’Reilly, escriba de la corte del rey Tauri.
Con el fin de proporcionar un adiestramiento del más alto nivel, e inculcar en los jóvenes cadetes los valores que se esperan de ellos en el ejército, existe una normativa que todos y cada uno deben seguir si su intención es progresar en la escala militar… o al menos salir de Basgiath por su propio pie, una vez completada su formación.
No se permitirá a los cadetes abandonar la fortaleza de Basgiath o sus alrededores bajo ningún concepto, a menos que así lo indique el oficial al mando.
Los cadetes tienen restringidas las visitas por parte de civiles a una vez por trimestre, a excepción de los cadetes de primer curso, que tendrán vetadas las visitas hasta completar el primer año de instrucción. Hasta entonces se les permitirá el envío de correspondencia una vez al mes.
En pos de garantizar la seguridad, queda limitada la selección de tres o más cadetes con reliquias de la rebelión en un mismo escuadrón. A su vez, se arrestará y acusará de conspiración sediciosa a quienes se descubran reunidos en grupos de tres o más individuos de su misma condición.
Se hará entrega a los cadetes de primer año de un uniforme color negro de entrenamiento su entrada en la academia. Además, tendrán acceso garantizado a tres comidas al día, un colchón en una litera y el uso de los baños una vez al día para el mantenimiento de una buena higiene personal. Cualquier “accesorio” extra, más allá de los efectos personales que cada cual traiga consigo —véase mantas, ropa de recambio, armas, etc.— deberá ser obtenido de manera interna.
Se reservará el último día de cada semana como descanso a los cadetes. Ese mismo día se permitirá el paso al otro lado de la fortaleza y reunirse con los cadetes de otros cuadrantes, si así lo desean.
Si bien la confraternización no será perseguida ni penada, se tomarán las medidas pertinentes para asegurar el trato igualitario, y serán sancionados los comportamientos que comprometan la integridad de las unidades involucradas.
Desde el momento de su ingreso en Basgiath, todos cadetes pasarán a estar bajo jurisdicción militar, y por tanto cualquier delito u ofensa cometida será juzgada por un tribunal militar.
Levantado durante los primeros años de existencia de la academia, se erige un monumento a los caídos pegado a las murallas que separan al Cuadrante de Jinetes del resto del mundo. Las familias de los cadetes fallecidos durante su adiestramiento pueden elegir entre recuperar los restos mortales y sus pertenencias, y darles sepultura como crean conveniente, o dejar esa tarea a la academia, en cuyo caso serán incinerados junto con sus posesiones, tal y como reza el culto a Malek.
En Basgiath, la supervivencia del grupo siempre es la máxima prioridad. Aunque se incentiva el individualismo y la competencia por los cargos de responsabilidad es feroz, se inculca a los futuros soldados desde muy temprano a ser altruistas y pensar en el colectivo en favor de la supervivencia de sus escuadrones, y por tanto de la misión. Y en una cadena de mando cuya fortaleza es tan grande como la de su eslabón más débil, dicho principio lleva en ocasiones a desistir de este último.
Las posesiones de los cadetes de primer año se limitan, en un principio, a los objetos con los que son capaces de cruzar el Parapeto. Debido a ello, es común que la competición por objetos que les hagan la vida más fácil dentro de la fortaleza sea tan encarnizada como la que otorga puestos más altos en la cadena de mando.
Capítulo 12;
“Sobre la magia y sus implicaciones”
Por Rodolphus Carr, instructor del Cuadrante de Jinetes
Aunque la forma en la que se manifiestan los sellos se conoce hoy en día más que nunca, la cantidad exacta de sellos existentes muy difícil de estimar. Los Jinetes forman las ramas más altas del ejército de Navarre y guardan con recelo sus secretos y lo que los hace distintos a cualquier ser humano; ¿para defender al país de cualquier intento del enemigo de encontrar sus puntos débiles? ¿Por su compromiso con los dragones y para salvaguardar su alianza con ellos? ¿O tal vez con el afán de mantenerse en las posiciones de poder que su cargo les otorga? La razón podría ser cualquiera, incluso todas a la vez.Sin embargo, en un movimiento inesperado del ejército en aras de proporcionar una mayor transparencia, se publicaron en el quinto aniversario del fin de la Guerra Civil navarra una lista de documentos desclasificados sobre el funcionamiento del cuadrante de Jinetes en el Colegio de Guerra de Basgiath, un organigrama de la cúpula dirigente de esta rama del ejército y algunas curiosidades (más que probablemente con intenciones propagandísticas, según este humilde autor) sobre el día a día en la vida de los jinetes. Entre dichas curiosidades se encontraban los llamados “hechizos menores”, de los cuales se dice que todos los jinetes son capaces de usar. A saber:
Crear luz a través de la manipulación del mineral de cuarzo mágico, autóctono en esta región del mundo.
Crear cerraduras mágicas, tan solo traspasables por la persona que las conjura o por alguien muy versado en las artes arcanas.
La atracción o empuje sobre objetos sencillos con tan solo un pensamiento y un gesto de muñeca. Se dice que este efecto es aplicable a cuerpos más complejos, lo cual requiere un estudio más profundo y habilidades superiores.
[...]A pesar de que se tiene constancia de la existencia de una lista de jinetes y el poder que esgrimen gracias a su sello, su contenido es altamente confidencial y tan solo unos pocos a parte del rey poseen la autoridad necesaria para acceder a ellas. Sin embargo, las crónicas de guerra y las constantes escaramuzas nos permiten hacernos a nosotros, los mortales, una idea de las extraordinarias habilidades que poseen los Jinetes. A saber:
Sin embargo, en un movimiento inesperado del ejército en aras de proporcionar una mayor transparencia, se publicaron en el quinto aniversario del fin de la Guerra Civil navarra una lista de documentos desclasificados sobre el funcionamiento del cuadrante de Jinetes en el Colegio de Guerra de Basgiath, un organigrama de la cúpula dirigente de esta rama del ejército y algunas curiosidades (más que probablemente con intenciones propagandísticas, según este humilde autor) sobre el día a día en la vida de los jinetes. Entre dichas curiosidades se encontraban los llamados “hechizos menores”, de los cuales se dice que todos los jinetes son capaces de usar. A saber:
Control del fuego.
Control del agua.
Control del viento.
Control sobre las tormentas.
Control sobre el hielo.
Control de sombras.
Control de la luz.
Control sobre los rayos y las fuerzas eléctricas.
Crear campos de fuerza.
El “ojo de halcón”, o visión a largas distancias. Se dice que dota de una puntería sobrenatural.
El don de la “reparación”, o de recomponer aquello que ya no es.
Control sobre los metales mediante el tacto.
Precognición. Clasificado
Imitación de habilidades mágicas.
Proyección astral.
Poder sobre los seres vivos inferiores, tales como animales o plantas.
Teleportación, viajar de un punto a otro del espacio en un abrir y cerrar de ojos.
Leer mentes mediante el tacto. Clasificado
Transmutación de elementos.
Sanación, a uno mismo u a otros.
Sentidos aumentados.
Poder sobre los organismos vivos, control sobre sus funciones vitales. Clasificado
Manipulación y creación de vibraciones.
Control sobre las ondas de sonido.
Creación de armaduras mágicas.
Creación y control de ilusiones.
Alteración de las probabilidades. Clasificado
Creación de portales en el espacio.
Intangibilidad.
Telequinesia.
Absorción y redirección de energía.
[...]Aunque los Jinetes son soldados muy preciados en la guerra, y se toman medidas para favorecer su desarrollo más que cribarlos por sus debilidades (en mucha mayor medida que, por ejemplo, los mismos cadetes del cuadrante), existe una excepción a esta regla que se ejecuta de manera tajante e inmediata. Es, como no podría ser de otra forma, el caso del jinete con el poder de leer mentes.El don de la telepatía o “intincismo” es una rara avis dentro de los sellos conocidos, casi tanto como la reparación, y considerado de forma diametralmente opuesta. Mientras que la segunda se ensalza dentro del propio cuadrante, la primera es despreciada hasta el punto de que se considera “terminantemente prohibida”; un eufemismo que dictar sentencia sobre aquellos con tan mala fortuna para desarrollar tal poder, pues ninguno ha vivido largo tiempo tras ello.
Pasaje Cuarto;
“Guía de supervivencia en el Cuadrante de Jinetes”
Por Ada Devlin, teniente de la División de Vigilancia de Tyrrendor
Sobre el vínculo entre jinete y dragón... Esa es buena.La mayoría de los cadetes no lo saben, o si lo saben se hacen los tontos, pero no tiene nada de especial que un dragón se vincule a un humano. Y me explico: es una sensación como nada que haya vivido, algo que no se puede describir con palabras por lo intenso y profundo que es, pero esa es una percepción única de los humanos. La mayoría de los dragones que se presentan a la Trilla cada año ya ha estado vinculado a otro Jinete, y no tardarán en vincularse a otro al ritmo que escala el conflicto. Los humanos viven poco frente a los dragones, y los Jinetes aún menos, por lo que pensar que la unión supone un antes y un después para ambos, y que los cambiará de por vida es una visión tremendamente idealista.No para todos, claro, siempre hay casos de dragones fuertemente unidos a sus jinetes, y a más estrecho el vínculo, más poderoso el tándem. Mas no debería tomarse tal ejemplo como la regla, sino más bien la excepción: primero porque nuestros escamosos compañeros son los primeros en saber que sus Jinetes no morirán de vejez en una cama y segundo porque también corren el riesgo de irse con ellos. Por algún motivo que se niegan a explicar (y mira que lo he intentado), un vínculo extremadamente fuerte y cercano es un arma de doble filo, y más de un dragón ha estado a punto de no sobrevivir a su Jinete una vez este murió en batalla.[...]Una de las primeras cosas que enseñan a los Jinetes recién salidos de la Trilla (al menos yo lo hacía) es trabajar la conexión mental con su dragón. No es solo poder comunicarse con un pensamiento, independiente de cuanta distancia haya entre ambos, es también sentir; su presencia, su diálogo interno, sus sensaciones físicas (hambre, ira, dolor, etc.). Funciona en ambos sentidos, por lo que es vital saber cómo aislar ese tipo de cosas el uno del otro en aras de una mayor compenetración. Claro que los dragones tienen mucha más facilidad para ello: por eso sabemos tan pocas cosas de su comunidad y sus reuniones con el Empyrean, y por eso es tan difícil cerrar esas puertas cuando quieres tener un momento a solas con tus pensamientos.
Pasaje Sexto;
“Guía de supervivencia en el Cuadrante de Jinetes”
Por Ada Devlin, teniente de la División de Vigilancia de Tyrrendor
Tener un sello no significa saber usarlo. Siempre se lo decía a mis alumnos de la academia; pocas veces me creyeron hasta darse de bruces contra la realidad, bien muriendo por intentar lanzar un hechizo más potente del que se podían permitir o fallando estrepitosamente en el intento. Claro, cuanto más cerca estás físicamente de tu dragón es más fácil canalizar la magia, pero no quita que siga siendo peligroso. Eso sin mencionar que uno no elige cuándo ni cómo despliega su poder por primera vez; se puede entrenar y hacer ejercicios que favorecen su aparición, pero nada te asegura que lo harán bajo los términos del individuo. Y si tienes la mala suerte de no desarrollarlo a tiempo... el resultado es letal.[...]“Un dragón sin Jinete es una tragedia. Un Jinete sin dragón está muerto.” Está grabado en piedra en la entrada a la sección académica del cuadrante, todo el mundo lo repite, y es una verdad como un templo. Jamás se han molestaron en explicarnos por qué, pero es algo que todos los que hemos estado en primera línea de batalla sabemos a la perfección.

Reglamentación del Gran Ejército del Reino de Navarre
Estructura y rango
Nota aclaratoria: los puestos de más alto rango dentro del ejército de Navarre solo pueden ser ocupados por jinetes de dragón. Los oficiales y suboficiales del cuerpo de jinetes, salvo circunstancias especiales, responden únicamente ante sus superiores dentro del mismo cuerpo. Aquellos que comparten rango con sus homónimos en los cuerpos de infantería, sanadores o escribas, tienen la capacidad de asumir el mando por encima de estos en todo momento.Oficiales generalesGeneral Mayor de Navarre: comandante en jefe de los ejércitos de Navarre. Designado por el rey, responde únicamente ante éste.
Miembros notables: Augustine MelgrenGeneral: cargo ostentado únicamente por jinetes de dragón, existen solo seis (uno por provincia) más uno asignado a la dirección de operaciones en Basgiath (rotativo). Componen el consejo interno de los ejércitos de Navarre, y supervisan tanto las divisiones de infantería como de jinetes; entre 5000-10000 y 40-60 unidades respectivamente.
Miembros notables: Lilith Sorrengail, Robert Lawson.Teniente General: cargo más alto del cuerpo de Infantería del ejército. Existe un solo puesto por provincia, más uno a cargo de la supervisión de la instrucción en Basgiath (rotativo). Responden ante su general o, en su defecto, al general mayor, y dirigen su respectiva división de infantería.OficialesCoronel: usualmente es el cargo más alto en las operaciones de campo, ya que la doctrina militar navarra suele preferir a los generales en la retaguardia. Es el mayor rango dentro de los cuerpos de sanadores y escribas. No existe un número determinado, y dirigen brigadas de infantería y de jinetes; entre 1000-5000 y 20-40 unidades respectivamente.
Miembros notables: Lewis Markham, Tavish Nolon, Graeme KaoriComandante: no existe un número determinado, y dirigen regimientos de infantería y de jinetes; entre 300-1000 y 10-20 unidades respectivamente.
Miembros notables: Iona DeveraCapitán/a/e: no existe un número determinado, y dirigen batallones de infantería y de jinetes; entre 50-300 y 5-10 unidades respectivamente.
Miembros notables: Sean RuisealSuboficialesTeniente: cargo ostentado por jinetes de dragón recién licenciados como líderes de ala, o habiendo estos superado la instrucción de forma excepcional, o que poseen sellos particularmente valiosos. No existe un número determinado, y pueden dirigir pelotones de infantería y escuadrones de jinetes; entre 10-50 y 3-5 unidades respectivamente.Sargento: cargo ostentado por los jinetes de dragón recién licenciados. No existe un número determinado, y pueden dirigir patrullas de infantería de hasta 10 unidades.
Miembros notables: Sandor Broderick.TropasSoldado/Escriba/Sanador: unidades básicas, componen el grueso del ejército de Navarre. Actualmente se estima que rondan los 57000 efectivos.